viernes, 10 de septiembre de 2010

TOROS. ARTE.



Acabo de ver la corrida de hoy en Valladolid. El Juli ha triunfado, y los demás han hecho lo que han podido. El Juli estuvo sobrenatural y torerísimo, como nos tiene acostumbrados. Un espectador que tenía al lado dijo sobre la primera faena de Leandro que lo que hacía era un asesinato. En los tiempos que corren, desperdiciar un toro soberbio, y malmatarlo es un delito. En el último el público le regaló una oreja. Manolo Sánchez tuvo mala suerte con el cuarto, y con el primero le faltó algo. Qué le vamos a hacer.
Por cierto, decir que esto es tortura es no ver, no oír, no respirar, no sentir. No querer saber lo que ocurre ahí abajo.

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