Acabo de ver "Todo lo que tú quieras", de Achero Mañas. Como ya dije, el cine puede ser algo grande, y en esta ocasión lo es. Vaya si lo es. La grandeza del amor de un padre, la confusión y la enorme nostalgia de una pequeña que ha visto en directo el fallecimiento de su madre sin poder hacer nada, el dolor de un homosexual que se siente despreciado... todo ello mezclado de una forma muy, muy humana. Exhorto a que sea vista esta película. Qué grande puede ser el cine. Qué grandes pueden ser los padres. Qué grande es el ser humano. La película se articula en torno a una frase: "Su felicidad te importará más que tu sufrimiento". No obstante, hay un momento en el que el ritmo se cae, que es cuando la madre de Alicia dice que se hace cargo de la niña. El impacto manipulador es tal que nadie puede hacer como que no se da cuenta. Hasta ese momento todo en la película está medido y no falta armonía narrativa; en ese momento parece que hubiese un ataque manipulador. Aparece la derechona, ese monstruo adinerado que tiene enormes casas, sirvientas, y lleva a los niños a colegios de monjas. Ya digo, incomprensible. Después las aguas vuelven a su cauce (podría parecer que hay un ataque a las instituciones educativas religiosas, pero es infinitamente más velado).
Ya digo. Una película enorme, que tiene un momento de bajón... pero solo eso, un momento.
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