Ya ha salido. Sus señorías al fin pusieron el huevo. Hace un año empezó un viaje que ahora acaba. Y con su acabar nace otro, espero que más largo. Me voy a Madrid a ser funcionario de España (ahora se dice que de la Administración General del Estado), y presumiblemente tomaré posesión el 15 de septiembre.
Sí señor. Funcionario. Todo el mundo nos envidia y nos desprecia a un cincuenta por ciento. La gente, cuando oye la palabra funcionario, piensa en dos palabras que hiciera inmortal una señora que se llamaba Teresa y que era de Ávila: "PARA SIEMPRE". Ser funcionario es una suerte de gloria laica, un cielo en la tierra que te hace ver las cosas desde una atalaya singular. Para siempre.
Bueno, al margen de todo eso, diré que hace mucho tiempo que tengo ilusión en ir a Madriles por muchísimas razones, que espero que en alguna medida se vean satisfechas.
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